!YO TAMBIÉN...!

Aún es temprano… la mañana está fresca, la llegada del otoño hace que le cueste al amanecer romper el día, el suelo del jardín está cubierto por una fina capa de rocío que humedece la alfombra de ese color verde intenso que lo cubre, los primeros rayos de sol están asomando tímidamente por detrás de la casa acariciando con suavidad el césped que agradece ese toque cálido, todo se ve exquisito, en magistral armonía, los colores se combinan perfectamente, las gotas de agua se disfrazan de colores penetrantes, las hojas secas acomodadas sobre ese manto han cambiado el escenario que sólo unos meses antes se recreaba en mis retinas, miro los árboles a lo lejos, sus tonos ocres me tornan melancólica, los cerros están rodeados por un leve ribete de niebla a manera de abrigo, esta nueva estación hace que todo mi ser se embriague por esa estampa que se refleja ante mis ojos, debería estar dormida, es domingo, día de descanso y que muchos de vosotros disfrutáis yaciendo bajo el calor de las sábanas para saborear cada minuto y hacerlo interminable, pero yo soy demasiado inquieta para permanecer inmóvil en la cama viendo pasar el tiempo, quiero oler el amanecer, estremecerme por la sensación de humedad que se ve tras el cristal, sentir el frescor sobre mis mejillas, guarecerme dentro de mi chaqueta azul de punto, cómo me gusta este lugar, tengo el ordenador en el ático encendido, esperándome para que termine algo de lo que tengo empezado, siento el calor de la taza de café que sostengo en mis manos, cierro los ojos y dejo que mi mente comience a trabajar... como en un suspiro llega hasta mí tu rostro, ese que he visto en contadas ocasiones, tu sonrisa, ya sé que no querías figurar en mi página por no sentirte merecedor de ello pero, ya me conoces, yo opino lo contrario, sé que haya donde estés me leerás , encontrarás la ocasión de hacerlo, porque en el fondo sé que te gustará estar proyectado aquí, en mi memoria.

Hoy me acordé de ti, ¿habrá sido por la paz que respiro y la que no sé si tú disfrutas? no lo sé, pero he querido aprovechar esta circunstancia para que tu nombre quede impreso en uno de mis momentos.

La verdad es que me siento en deuda con muchos de los que ahora formáis mi círculo, me encantaría poder escribir un relámpago con cada uno de los brillos que emanáis, tengo tantos motivos para ello, todos habéis ido dando forma a esta nueva etapa en la que he despertado, veo como poco a poco encuentro el hueco para ir introduciendo más nombres anónimos pero con una historia y unos amarres en mis pensamientos, no quisiera que pensárais que sois menos importantes para mí porque aún no haya llegado ese momento en el que sintáis  la conexión conmigo, es simplemente que algo tiene que traer esa evocación para que lleguéis a haceros palabras, no tengo prisa, sé que eso irá sucediendo y sin  previo aviso os iréis viendo reflejados en mis escritos.

La red… vinculo de tantos lazos que para mí, como para muchos de vosotros, comenzaron siendo invisibles, frágiles, intangibles, etéreos, sutiles y que con el paso del tiempo  hemos ido viendo cómo se han hecho fuertes, firmes, íntegros, compactos, cada uno de esos nexos lleva un nombre, a veces un rostro, una voz, otras sólo un seudónimo, pero todos están llenos de esa carga de sentimiento, imaginación, emoción, inquietud... ¡Qué controversia en nuestro interior!

Muchas veces me asaltan miles de preguntas, y siento como el nerviosismo me domina, tantos distintivos, tantas historias, tantos afectos… ¿dónde quedarán nuestras alianzas? Sé que todo se desvanecerá  del mismo modo que llegó hasta mí, y aunque pensarlo me llena de pesadumbre tengo que ser realista, nada es para siempre, todo es perenne, no puedo afianzar mi vida a esas raíces creadas en un mundo tan misterioso y mágico del que tengo la oportunidad de disfrutar y saborear, he vivido tantos momentos intensos que he notado como se han  ido llenado mis vacíos, pero soy consciente de que puede desaparecer mañana o que la que se evapore sea yo.

 Cuántos nombres se han ido quedando atrás en esta aventura, cuántos amigos he ido dejando en las andaduras por esta senda tan difícil de describir y a veces de entender por circunstancias diversas, muchas veces me he cuestionado qué habrá sido de todos ellos, ¿me recordarán como yo los recuerdo?... o ¿sólo fui parte de algo en lo que no creyeron y tomaron sólo como mero entretenimiento? Si es así, me habrán olvidado... no hay respuestas... sólo nostalgia,  por eso quiero, necesito abrigar lo que siento hacia cada uno de vosotros, porque me habéis dado tanto… quiero llenar todas mis cajitas de lo que he recibido generosamente para que la llegada de ese día en que todos formemos parte del recuerdo no me pille a oscuras, de que en el instante que se cierre un círculo se abra otro. No quiero olvidar nada de lo vivido, de lo experimentado, de lo paladeado, quiero que me asalte vuestra presencia en cualquier tarde de verano o que mis ojos brillen por las lágrimas en algún amanecer al recordaros, quiero que me lleve hasta vuestra presencia alguna palabra dicha por otras bocas... teneros vivos en mí cuando llegue el olvido...

¿Cuánto tiempo hace que nos conocemos? Yo no lo recuerdo y estoy segura que tú tampoco, pero ¿acaso eso importa? Lo que no he olvidado es la forma, la manera en que nuestras vidas se cruzaron, un simple juego desembocó en una amistad difícil de definir, siempre rodeada de misterio, demasiadas verdades a medias, de palabras calladas que a lo largo de este tiempo he aprendido a comprender y a respetar, nos costó mucho confiar el uno en el otro, pero el paso del tiempo ha hecho que no sean necesarias muchas palabras para que lleguemos a entendernos, siempre entras como una exhalación dejando tras de ti un halo que me llena de una recóndita tristeza, es algo que no puedo rehuir, es tan breve el espacio de tiempo, apenas cruzamos unas cuantas frases pero noto que están cargadas de un magnetismo especial, ese que no se ve pero se presiente, sé que nunca podremos llegar a tomar ese café que tantas veces nos hemos prometido, ni que nunca daremos ese paseo por la playa para que podamos compartir parte de nuestros secretos o vivencias, por eso quizás se me haga tan difícil despedirme de ti cuando nos vemos porque sé que un día dejaré de verte sin más.

Tu estructura de vida es demasiado compleja, depende de tantas cosas que desconozco...  siempre me has dado la información equilibrada para que no me vea involucrada en tus enigmas, como tu dices ¡por mi bien!... a casi todos mis amigos puedo ubicarlos, a ellos, y en muchas ocasiones a sus familias, sus entornos,  sus trabajos, por ello me es más fácil imaginarlos, y cuando el tiempo nos separe pensaré que cada uno encontró su camino, ¿pero, y tú? Dónde puedo situarte, dónde encontrarte, cómo saber qué será de tu vida si apenas sé nada de ti, ese es mi desconcierto, mi rebeldía que aún sin saber quién eres permaneces en mí, que has dejado ese granito en el mar de mi existencia, a veces creo que lo sé todo y en realidad sé tan poco, es la primera vez que siento que le escribo al viento, a la nada, tienes rostro, y una sonrisa preciosa pero no sé que se esconde detrás de esos ojos cargados de secretos, de enigmas, e incluso de mentiras para mí.
 
Qué haré cuando ya no lea en mi Messenger ese ¡fea! que me dedicas cada vez que nos vemos, ni ese ¡te odio! en tus despedidas meteóricas, y cuando ya no me preguntes si estoy bien y si tengo ya quien me proteja, dime... qué he de pensar... mejor no lo quiero razonar porque sería demasiado sombrío, me gustaría, si eso llegase a suceder, engañarme e imaginarte en una de esas playas en las que me dices que disfrutas de unas interminables vacaciones, bajo un espléndido sol y un mar infinitamente hermoso rodeado de esas mujeres sublimes de cabellos largos oriundas de esas islas paradisíacas que te cuidan y te miman cada día a figurarme la realidad, todo lo que sé, todo lo que escondes, todo lo que intuyo tras de esa cortina de humo que siempre prendes frente a mí para despistarme, esa verdad  que se encierra detrás de tus palabras y de tu nombre (que dudo sea el tuyo).

Amigo mío, desde el silencio y la soledad de este estudio quiero que sepas, que si un día nuestras vidas llegan a soltarse de este minúsculo cordón de letras escritas en la pantalla que hoy nos mantiene unidos estarás siempre dentro de mi corazón y de mi memoria, porque sé que hay un cordero dentro de ti, aunque te vistas de fiera.

No sabes lo que daría por que al menos dejases tu firma reflejada en mi libro, al menos me dejarías constancía de que estubiste, me leiste y existo para tí.

!Yo tambiém te odio!, ¿ lo sabías verdad ?

(Lorea)