Y me pregunto...

Me sumergo en el aroma del atardecer...
y dejo que se apodere de cada rincón de mí,
me hace presa de una locura impalpable,
me rindo al abandono, no quiero huir
...

Su resplandor, me besa con dulzura
haciendo, que centelleen sobre mí,
colores peregrinos que vienen y van,
matizando, suavemente, mi envoltura
que se adormece en mi profunda soledad.

Fluyen, de mi alma mezcladas con la brisa
 fragancias con sabor y olor a sal.
Mi cuerpo, dormita sobre la arena,
todavía  húmeda por la rezagada cresta
que ha alcanzado la orilla sin permiso,
avivando cada poro de mí, sin prisa...

Retengo entre caricias, los cálidos
fulgores de sol que lo han mimado.
El frescor del agua suavemente me roza...
mitiga el calor adormecido de mi  piel.
Impaciente permanezco inmóvil, inerte,
esperando la llegada de la marea...
ella me balanceará, elevándome hacía el cielo
ondulando entre sueños de hastío y placer
.

Mis ojos, sellados perciben el rumor del viento,
que acompasan los halos que me envuelven...
Y me pregunto... ¿dónde estarás, qué cavilarás?
¿Alguna vez en tu clausura me inventarás?
¿LLenarás conmigo los segundos de tu soledad?
¿Me habrás abrazado en la penumbra
teniendome que dejar marchar al despertar?
.
¿Me habrás besado, mimado o acariciado
mezclando mi nombre con tus lágrimas?

Me fusiono con la arena... todo me sabe a ti.
no necesito verte, palpo etérea tu presencia...
tus manos, surcan el camino que aún desconocen
me abandono en silencio... !deseas acariciarme!
desmantelo tu esencia, !deseo acariciarte!.
Tus labios tímidos me colman, me embriagan.
 Mi sed se apaga por tus ansias de beber.
Bajo tus manos, retorno a mi adolescencia,
a la negada primera vez, a  mi inocencia,
a ese amor puro que persigo, incesante,
que esta en la cúspide de mis dedos
,
que me apremia, me reclama...necesito tocarte.

Llevame a tus sueños, venme a buscar, seamos gotas de lluvia disueltas en el mar

(Lorea)