Tu último momento

Cuando escribí "Soledad " el universo estaba fuera de mí, inalcanzable,
 tan lejano que no encontraba la manera de volver a formar parte de él.
Realmente ahora pienso que no quería hacerlo, preferí mantenerme ausente.
 Mi mente vacía, confusa, perdida  se abrazó en un estrecho lazo a la ilusión donde fue creando su propio mundo, alimentándome de fantasías, navegando en paralelo por el espacio  que casi todos veis y sentís…
pero que  para mí estaba casi olvidado.
 
Mi única esperanza radicaba en hallar a quien pudiera entender lo que estaba pasándome, llegué a pensar que estaba perdiendo la noción de la realidad.

La rebelión que se producía en mí a cada minuto del día o de la noche era tal que apenas tenía descanso, sólo algún respiro en el cual todo volvía a empezar dando paso a las dudas, los miedos, los temores, las inseguridades que me hacían caer en picado.

Sólo en ese sosiego mi mente me suplicaba que lo dejara todo pasar, que me conformara, que me rindiera, que abandonara aquella lucha que me estaba destrozando  emocionalmente, me avisaba que de seguir así corría peligro todo lo que hasta ese momento formaba  mi estructura de vida, (la de los demás, nunca la mía).

Pero no podía , ya era tarde… esa tempestad  que se había desatado dentro de mí ya no tenía vuelta atrás, no iba a darme tregua, me quería íntegra con mis debilidades y mi fortaleza no se conformaba  con una parte de mi universo, lo quería todo.
No podía ni quería  detenerme, por más que a veces me sintiera débil, esa tormenta  volvía a arrastrarme hacia su epicentro con una violencia difícil de parar y menos de entender… para ubicarme de nuevo en el extremo más peligroso, el que más cuesta,
y en el que muchas veces se  produce el abandono, ese en el que reconoces que  va a ser necesario un esfuerzo casi inhumano… (no es fácil luchar contracorriente) pero… estaba dispuesta, ya  que lo realmente importante no era intentarlo sino conseguir llegar al final.

En lo más profundo de mi ser era consciente y sabía  que no habría más oportunidades, todo lo que se había desencadenado tenía una razón de ser, todo en mi interior se había confabulado para ese momento, esta vez la lucha no sería estéril porque yo así lo había decidido consciente de lo que me jugaba, pero la fuerza que sentía era superior a mi debilidad, no podía desperdiciar esa situación, era una ocasión única … tenía la difícil misión de decidir ya que de ello dependía mi superación o mi propia destrucción,
(es duro vivir en esa disyuntiva) era  una sensación tan abrasadora que llegué a tener miedo de mí misma,  había olvidado vivir la realidad… mi realidad… mi vida y ahora era ésta la que golpeaba a mi puerta con ímpetu  llena de ira  reclamándome esa parte de mí que era también suya,

¡ Como se te pasó por la cabeza pensar que nunca me rebelaría, pensé que me conocías !
¡O acaso fue lo que temiste siempre y por eso intentaste doblegarme!

¿Pensaste que nunca lo haría, verdad?

 Pues…aquí me tienes de vuelta a la vida, sin tu abrigo…y sin tu...

!Recuerdo  tus palabras, y tus preguntas inquisidoras, repetidas mil veces al día!

¿Qué quieres de la vida si lo tienes todo?
¿Por qué no te conformas y vives la vida como el resto?
¿Qué buscas tan desesperadamente que no encuentras en mí?
¿De qué te quejas si haces siempre lo que deseas?

Lo que deseo… lo que busco… lo que quiero… lo que me das… lo que tengo…

¡Dios mío!... ¿qué es tenerlo todo?... vamos, explícamelo para que pueda entenderlo…

¿Esperarte cada día para comer juntos y hacerme partícipe sólo de tu vida?
¿Haber dejado que mi vida se viera reducida sólo a la rutina diaria?
¿Poder cubrir mi cuerpo con la ropa que me compraba con tu dinero?
¿Poder sostenerme sólo de tu brazo, porque todos los demás eran dañinos para mí?
¿Reír solo con tus gracias o hacerlo además de… con tu consentimiento?
¿Hablar midiendo cada palabra en el momento y lugar adecuado?
¿Restarle importancia ante los demás de las cosas que me hacían grande ante mí misma?

No quería abrumarte con las respuestas porque entonces no las tenía, las desconocía
ahora sé por fin qué es lo que no quiero, ¿y tú? ¿encontraste las respuestas que buscabas?

La verdad es que ya me da lo mismo, ya no formas parte de mi mundo...
 
¿Acaso te importó alguna vez lo que me estaba pasando, lo que necesitaba o quería?
¿Alguna vez quisiste compartir conmigo uno solo de mis logros por pequeño que fuese?
¿En algún momento se te pasó por la cabeza que mis lágrimas no eran de dicha, o lo sabías y preferiste callar y sólo decir que estaba enferma? (una culpa más que sumar)

¡Por qué no aceptaste a aquella mujer que estaba resurgiendo de nuevo!
¿Te asustó quizás reconocer que tenía luz propia, y que te cegaba tanta claridad?

Sí... esta mujer que tú despreciaste hoy se siente plena, colmada de una fuerza interior extraordinaria y aunque reniegues fue de la misma de la que te enamoraste un día.
¿Lo recuerdas? No creo que te sea fácil olvidarme (demasiada mujer para tí)

No te engañes, nunca cambié, sólo permanecí aletargada durante demasiado tiempo…
Ojala encuentres aquello que siempre negaste que estuviera en mí…

Todo terminó… por fin, ya  no volveré a darte ni un minuto más de gloria.
 Los tuviste todos conmigo, y no dejaré que vuelvas a alimentarte ni un  solo momento más de mi vida… ya no merece la pena mirar atrás (no hay nada que recuperar)

Este es un punto y final... Ha llegado el instante que tanto había soñado y deseado, era un precio alto el que había que pagar (casi hasta mi vida) pero mereció la pena, estoy orgullosa de mí misma por haber tenido el coraje y el valor para poder decir adiós al pasado y a ti. He querido despojarme de este momento y dejarlo en mi rincón, y créeme, para mí es una liberación poder dejar constancia de que ya no me dueles.

He crecido día a día y sin ti ¿que ironía verdad? Siempre dijiste que no lo conseguiría.
!Pues ya ves… lo hice… esta vez mereció la pena dejar de sobrevivir a tu sombra¡

( Lorea )