Sentimiento...

¿Qué buscas, qué aspiras conseguir de mí,
cuando en silencio me llamas en cada latir?

¿Me preguntaste quizás si te quería conmigo?
Has escrutado mi interior sin permiso,
como un agónico en busca  de su elixir.
¿Acaso imaginaste que podrías engañarme,
  sigiloso entre las madrigueras de mi existir?

Eres una quimera y no puedes mentirme,
yo te he creado... ¿intentas acaso enredarme?

¿No te das cuenta que te estoy alimentando,
que puedo reconocerte, olerte, aspirarte,  
saborearte, acogerte e incluso rechazarte?

No te he puesto nombre, pero te presiento.
¿Cómo poder nombrar cada estrella que forja
su paso en mi interior cuando te adivino?...
¿Cómo exigir a mi alma que niegue la realidad,
amordazada, para que caye cada momento
que cruzas por mis venas cuando te siento llegar,
haciendo que todo luzca más allá de la oscuridad?

¿Cómo no abrigar el deseo de besar tus labios,
para convertir mi boca en pétalos cada anochecer
,
y deshojarse muriendo en cada crepúsculo,
cuando de mi almohada me abandonas otra vez?
¿Cómo no dibujar e imaginar la suavidad de tus manos
cuando sobre mi cuerpo mis deseos se ven colmados?

Quiero llamarte, gritarte, evocarte...
Sentirte mío, ahogarme en ti sin necesitarte.
Que inundes de amor, este corazón palpitante
que está suspirando por un susurro que al oido,
le diga que en su piel quieres instalarte.
Quiero tu presencia en mi rostro anhelante,
deslizarme bajo tu delirio sofocante,
cerrar mis ojos y sentirte acariciándome.

!Invádeme, sí! haz tuyo mi corazón herido
!A ti!, reclamo, !A ti!, sentimiento profundo...
!A ti!, usurpador de mis desvarios.
Veneno de azahar en mis entrañas.
Brisa lánguida e insolente envuelta en remolino.
¡A ti!, que ahondas los senderos de mi alma.
!A ti! corcel salvaje, desbocado que cabalga,
haciendo caso omiso a  las voces que lo llaman.

Aquí me tienes, esclava, entregada por entero a ti
sin vestimentas, despojada de cordura...
Abandonada a merced de tus caprichos y fantasías.
Olvidada entre el placer y el dolor por sentirte.
Agonizando bulliciosa por el cáliz que me regalas,
en cada una de tus incursiones en mi alma.
¿Quién eres sentimiento sin nombre,
para que me debata entre tenerte o despojarte,
aborrecerte o sin límites adorarte?

¡Esperaré serena, callada, inventándote al apagarse el día!
¡A ti, sentimiento, que sin saber quién eres, me das la vida aunque me hieres!

(Lorea)