PEDACITO DE MI

 

Está amaneciendo, se vislumbra un día gris, triste, apagado, uno de esos días  que  me llevará una vez más  a un estado de melancolía, de recogimiento, uno de tantos  en que la mente sin pretenderlo escudriña sin piedad  revolviendo  el pasado para  buscar pinceladas de recuerdos que se creían  ya olvidados y superados pero que irrumpen en tus pensamientos con tal fuerza que puedes volver a sentir y vivir cualquier  momento, cualquier situación, o quizás algún  instante de tu vida con tanta intensidad como lo hicieras entonces.



Intento alejar de mí todo lo que pueda llevarme a ese estado de apatía pero sin saber de dónde proviene  llega hasta mí  de nuevo aquel olor a hospital, escucho  el bullicio de las enfermeras, veo los tonos verdes de sus uniformes, oigo aquel  sonido de las máquinas marcando el ritmo de aquellos corazones infantiles, algunos casi  sin fuerza  apagándose lentamente como luces de luciérnagas en la gran ciudad, otros luchando desesperadamente e  intentando agarrarse  a la vida en cada latido, miro a mi alrededor y puedo captar  el dolor tras cada una de las camitas, contemplo los rostros de otros padres que como el mío están  inundados de lagrimas amargas  preguntándonos  una y otra vez ¡ por qué, por qué...!



Cierro mis ojos y vuelvo a sentirte  una vez más, has venido a buscarme..., es curioso los misterios de la mente, ha bastado ver un cielo encapotado para que haya regresado atrás en el tiempo y esa herida que permanecía dormida haya vuelto a sangrar recordándote... y vuelvo a ver y a acariciar tu carita dulce, inocente, y todo mi ser se estremece  envolviéndose por  aquel  amor intenso que  sentí cuando te pusieron sobre mi corazón y pude abrazarte intentando calmar tu cuerpecito indefenso  con una dulzura extrema por miedo a quebrarte, pero de pronto y como una ráfaga de aire frio  algo  aturde mi cabeza y me desgarra por dentro y noto un  dolor intenso, el mismo que una vez hizo que mi alma se quebrara cuando alguien me dijo entre sollozos que solo estabas de paso



Pero hoy has regresado a mí... a pesar de que todo sigue su ritmo, a pesar de que otros pedazos de mí respiran cada día... tú sigues envolviéndome con tu presencia, sigues vivo ¡ pedacito de mí ! el lugar que ocupaste tú sigue lleno de tí  y de los pocos momentos que los dos pudimos compartir, ese espacio de  mi ser es solo tuyo, nadie ni nada puede suplirte, lleva tu nombre, tu rostro y aquellas manitas que me agarraban con fuerza queriéndose aferrar a la vida como un náufrago a su tabla y tan perdido como éste en un mar de inmenso miedo, !mi niño! estaba a tu lado entonces y sigo estándolo a través de los lazos que una vez nos unieron y nos hicieron al uno parte del otro. Y  vuelvo a hablar y a reír  contigo como lo hice tantas veces cuando éramos uno solo... ¿recuerdas?



He visto amanecer muchas veces desde entonces, muchos anocheceres me mecieron para poder entornar los ojos y poder descansar mitigando un poco el dolor de tu ausencia, aprendí  a vivir con el alma abierta en cada uno de mis latidos, busqué  muchas veces en cada risa, en cada llanto tu rostro para sentir que la vida tenía sentido sin esa parte de mí  que tú te llevaste pero  cada pincelada de nuestra existencia  es única,  y no puede suplirse ni volver a repetirse, por eso aún me dueles, aún siento el nudo en la garganta, aún me revuelvo por la impotencia todavía reniego de ese Dios que me prometieron justo, han pasado muchas estaciones desde entonces, ha nevado un poco sobre mi pelo, mi vida se ha ido llenando, pero una vez más  vuelvo a tí, regreso a aquella mujer envuelta en dolor y llanto que sólo quería abrazar un minuto más a su bebé sabiendo que el frágil hilo de su vida se escapaba  con cada soplo de aire, sin que ella pudiera alimentarle una vez más con su aliento y así  devolverle la vida para que no muriese ese... PEDACITO DE MI




LOREA