NADA

¡Me prohibo amarte, extrañarte!
Hacerte partícipe de los sueños,
En los que amaneces sin pertenecerte.
Rehúso que sorbas mi savia sin merecerlo,
A ser espiada … sin yo saberlo,
Me opongo a que sigas mi rastro,
A que surques el universo de mis versos.

Has rechazado el sabor de mis labios,
El regalo de mis sentidos,

El tacto de mi piel desnuda.
El pálpito de mis manos sobre la tuya.
El susurro acompasado de mis suspiros.
El ímpetu de mis impulsos, mi locura .
Descubrir el reflejo de mi mirada,
Mi calor cubriendo tu gélida madrugada.

Tantos sueños rotos, tantas esperanzas vanas,
Tantas pasiones fértiles, que se tornaron parcas.
Tanto llanto derramado junto a tu ventana
Tanta miel por tí despreciada, tanto, tanta...
Poco a poco saldrás de mi vida atormentada.

Nada quisiste, y eso tendrás de mí... NADA.

Rechazaré admitir que me motivaste,
Porque aun sanándome me lastimaste.
Desterraré de mí ese sentimiento,
Que aun sublevándome me domina.
Rehusaré perder la tutela de mí misma,
Y resignarme a ti… a tus desidias.

Eclipsaré el estigma que a ti me une.
Te privaré del torrente de mi sangre,
Del galopar de mi corazón anhelante.
Te arrancaré de mi cuerpo ardiente
Deseoso por tenerte sólo un instante.
Te perderé en el vacio de mi mente.
Olvidaré que tuviste rostro y nombre.

Olvida corazón mio, no te mientas
Porque aun creyendo, que fue cierto,
Aun sabiendo que el me ama, me niega.

Busca tú ahora cruel consuelo.
Porque aun creyendo, que fue cierto
Aun sabiendo que te amo, me niego.

Ya nadie conocerá por mi de tu existencía
¡Te arrancaré de mis latidos sin clemencia!
Sí, ahora sí, sabrás de la
NADA sin mi presencía!

(Lorea)