¿MERECE LA PENA?

Mi habitación de repente se quedó sin luz… la claridad que entraba a raudales, inquieta, jugueteando entre los visillos y  llenándolo de chispas que transforman  lo que rozan para darle a todo un tono diferente… se apagó en tan solo unos segundos y todo lo que resplandecía con inocentes colores paseándose  entre los juguetes de las estanterías que colman este rinconcito de mi casa… se tornó oscuridad y tristeza.

Toda la magia que se despertó en mí al leer tu nombre entre mis correos enmudeció. Miro a mi alrededor y no siento nada… es como si algo me hubiese atravesado en canal y me hubiese dejado paralizada…¿Crees que exagero?...no es así.

Un mail… unas palabras que jamás pensé llegar a leer y todo  se ha derrumbado por unos instantes, ¡por qué tengo que sentirme así! ¡Por qué tiene que dolerme tanto¡ !por qué no puedo ser como la inmensa mayoría y simplemente haberlo leído para pasar a darle carpetazo y directamente a la papelera sin pedir ni dar explicación alguna¡

A veces desearía ser fría e indiferente ante muchas cosas y que éstas no me afectasen sobre manera, pero…es mi esencia, no puedo dejar de ser yo misma, sólo puedo rendirme a la evidencia y dejar que toda esa rabia que corre por cada uno de mis poros y ese manojo de emociones  pasen sobre mí como un huracán enredándolo todo a su paso y esperar a que amaine su fuerza para sentir esa tregua que necesita la mente para poder analizar todo como se merece, e intentar tomar las decisiones correctas.

Me proclamo imperfecta, y siento que te he fallado, y me duele  la idea de no poder demostrar mi inocencia y que te vayas de mi lado con el pensamiento de que mi ofensa fue premeditada, noto un sabor amargo bajando por mi garganta… !pensé que me conocías! Hoy he descubierto que no, porque si así fuera  habrías sabido que esa palabra que tanto te ofendió no llevaba el trasfondo que tú le diste…o al menos habrías permitido que lo hubiésemos hablado, pero no me has dado cuartel…

Hoy siento que te pierdo, y algo dentro de mí se rompe sin poder evitarlo, una parte de mi alma reclama el poder disculparme…  ¿permitirás  que me aleje sin darme la opción de poder defenderme?… ¡odiaría que esto te sonase a queja o ruego ya no acepto las migajas de nadie!... el tiempo de las suplicas se acabó para mí… pero mi rebeldía a no poder hablarte, decirte… hace que la sensación de ahogo me venza…

Grito en silencio la palabra ¡AMISTAD! y no entiendo…que ese sentimiento que me cala tan dentro pueda dejarse atrás como sino tuviese ningún valor.
Que fácil es aquí decir adiós con un simple mail... que mas da lo que la otra persona sienta…¿dónde quedarán todas las confesiones, la complicidad, la magia que nos da la red y esa unión que creí había entre los dos?

Una vez más esa sensibilidad que a veces me arrolla me deja desnuda, indefensa, ante las cosas contra las que no puedo luchar y que  sólo puedo absorber como una esponja.

Alguien me dijo una vez que debemos aceptar a los demás como son… y tiene razón,… No puedo pretender que todo el mundo arregle las cosas a mi modo.
 
¡Amigo mío! Aceptaré la decisión que has tomado, y te dejaré partir, siendo consciente de  que sin defensa solo hay culpabilidad y condena… lo haré con un inmenso dolor por  haber dejado que algo tan puro como lo que había entre los dos se pierda solapado en la frialdad de unas palabras escritas sobre un papel  en blanco presas de un momento de ira

Ahora dime
¿Merece la pena conservar nuestra amistad? Yo creo que si y ¿tú?

Lorea