AMOR INALCANZABLE

La ciudad resplandece cubierta por  luces de colores que la cubren,
y sin embargo yo me siento apagada... no estás a mi lado.
Corre un viento fresco que embriaga todo con  sabores y olores de fiesta
pero poco o casi nada me importa… vago errante pensando en ti.  
Voy sumerjiéndome en el silencio de la noche, gritando tu nombre,
y mi voz se amortigua  entre la muchedumbre que recorre las calles,
siento que soy  invisible, nadie me observa... ni ve lo que hay dentro de mí.


Permaneces oculto, escondido en cada uno de mis latidos.

Observo a la gente desinhibida deambulando  por la plaza,
todo se vuelve alboroto... ríen, beben y bailan sin cesar,
escucho el jaleo de los niños correteando, comiendo  algodón de colores,
miro como brillan pegajosas sus caritas a la luz de las farolas,
me fijo en los ancianos conversando, sentados en los bancos del parque
y en aquellas parejas de enamorados que bajo la luna se juran amores...
y tú... sigues sin aparecer, siento como te alejas cada vez más.

 De pronto, un estruendo, el cielo se vuelve hermoso... todo claridad.
Ansiosa busco en el firmamento  el rastro que dejó  nuestra estrella,
aquella que imaginamos y prometimos  sería sólo nuestra,
rastreo una vez más entre la gente para poder perderme en tu mirada.
Y no encuentro nada... sólo la terrible quietud de la soledad.

 
Todo se torna oscuro a  mí alrededor... estoy envuelta en sombras
que me acorralan sin piedad alejándome en el tiempo más de ti,
Indago aturdida en el semblante del gentío que viene y que va,
contemplo tu rostro en cada transeúnte que pasa a mi lado,
tu perfume me seduce, está metido en mi alma y me asalta a cada instante.
Lo intento, pero... no puedo dejar de pensar en ti,
cada segundo, cada minuto es tuyo, y sólo a ti te pertenece.

 
El cielo como en un suspiro se va apagando lentamente,
y mi sueño se desvanece... ¿para qué tenerte si sé que voy a perderte?
Siento dentro de mí tu esencia, enlazándose en el alboroto de mi mente.
Inalcanzable... eso eres para mí… ahora que comenzaba  a encontrarte…
ahora que estaba aprendiendo a
mirarte a los ojos sin esconderme.


Te pido perdón por amarte, por fallarte... diciéndote lo que siento,
por dejarte saborear sólo un instante este amor inalcanzable,
por arrastrarte a un sentimiento que no puedo regalarte.
De nada sirven las promesas, ni los sueños. ¿Destino?... solo tú !Culpable!

Seguiré escondida en ese silencio que cruzará como un relámpago,
el espacio, extrañándote, recordándote, buscándote en mis sueños,
para traer hasta mí tu presencia, y notar el placer de poder besarte.

 
¡Hemos aceptado el mutismo como la  verdadera unión entre dos almas
que franquean  las normas  para amarse sin necesidad de  palabras!  

( Lorea )