!HUBO UN MOMENTO!

Una vez hace ya algún tiempo (y sin que suene a entrada de cuento infantil) un amigo muy especial (y lo denomino así porque marcó uno de los momentos más importantes en mi vida) me envió una presentación, uno de esos archivos que continuamente llegan a los buzones de entrada de nuestros correos y que reenviamos a nuestros contactos muchas veces sin prestarles el más mínimo interés y otras llegando incluso a eliminarlos sin ni siquiera echarles un vistazo.
 
En más ocasiones había recibido esos envíos, pero esta véz fue diferente por venir de quién venía, poco pudo imaginar él que ese gesto tan normal aquí en la red llegase a ser el detonante de mi metamorfosis y que gracias a ese detalle por su parte, todo fuese transformándome en lo que soy ahora.

(Nunca lo supo, no tuvo tiempo, pero ese será otro momento para mi colección).

¿Alguna vez te has preguntado de dónde saldrá la ternura  que irradian  esos archivos? o ¿cómo será la persona que quiere llegar hasta nosotros por medio de sus mensajes?

(Lamentablemente yo hasta entonces creo que muy pocas)

¡HUBO UN MOMENTO!

Ese era el título que encabezaba aquel Power Point que desfilaba ante mí, atrapándome con su contenido, no hablaba de la felicidad, ni hablaba de amor, (aunque de una forma subliminar tubiera que ver con un sentimiento puro de amistad, que no es sino otra manera de amar) ni era una de esas cadenas que hay que pasar para hacerte rico pero que si no lo haces te traera desgracia de por vida, tampoco mostraba esos cuerpos esculturales anunciando no se que dieta... únicamente hablaba de algo tan simple pero que tan pocas veces reparamos en ello (porque todo o casi todo lo basamos en lo material sin querer ver más allá) como los momentos, las situaciones que van pasando ante nosotros, y de esa mano amiga que se extiende de forma desinteresada para ofrecernos todo el apoyo que podamos precisar en esa situación o en otras venideras y de las que todos tenemos noción... no podía creerlo, alguien a quien conocía sólo a través de la escritura y desde el otro lado del mundo me ofrecía su ayuda justo cuando más lo necesitaba, leía las frases y me veía reflejada, de igual modo las respuestas las hacía mías, ¿parece una locura verdad? seguro que lo habeís pensado más de uno, pero no es así aunque... (es muy posible que sólo la gente que nos movemos en este mundo cibernético comprenda que detrás de cada uno de los niks que circulan por él hay una persona que siente como lo puedan hacer los que no lo hacen o quizás incluso más), él me dejó su mensaje y en cierta manera me ví arropada, protegida con algo tan sencillo me dijo...
(aquí estoy, puedes contar conmigo)

Sentí cómo aquellas letras me transmitían la fuerza que esperaba desde hacía mucho tiempo… Lo guardé como un autentico tesoro…  gracias a aquello había encontrado la forma de comunicarme  y llegar a los demás... aunque sería bastante difícil…
 (En aquélla época  mi voz era solo un susurro)

 Me sentía como un náufrago abandonado a su suerte intentando enviar un grito de socorro en una botella taponada con un corcho de acero.

Según iba leyendo aquellas letras que dibujaban movimientos sobre las plantillas iba introduciéndome en aquel muestrario de emociones que llegaban hasta mí como remolinos, hasta la  música que se intercalaba con los paisajes era una de mis canciones predilectas, una de esas melodías que te hacen cobijarte con más ansia en la pantalla.


Era invierno, una mañana fría se dejaba caer sobre los tejados dejando que brillasen con el suave manto de humedad del que habían ido cubriéndose durante toda la noche.
Todo en su sitio como mandan los cánones, todo desempolvado, las camas perfectas, los cuartos de los niños impecables, la comida lista a la espera de que volviesen mis "bichos" del colegio… por fin  había encontrado un ratito para rescatar aquel power point.
(Aunque sabía que mi osadía traería consecuencías pues no eran horas para ponerse frente al ordenador habiendo cosas que las ¡mujeres de su casa! deberíamos hacer)
Abrí de nuevo aquella explosión de magia del que iba cargado aquel archivo, y volví a leerlo, me sorprendió con alivio cómo una idea iba tomando forma dentro de mí.

Lograría que se oyese por fin mi silencio, y lo que comenzó siendo sólo una ilusión se convirtió en una realidad, entre aquellas oraciones  y sin permiso de  su autor comencé a intercalar pensamientos míos, sucedió con aquél y con todos los que me fueron llegando sucesivamente, era algo clandestino, una liberación, en cada uno de aquellos regalos dejaba algo de mí, liberando parte de la carga emocional que llevaba dentro, no importaba a quien ni a cuantos alcanzase, lo realmente importante para mí en ese instante era que había encontrado el modo de gritar todo lo que por decreto debía callar... había aprendido a ocultar (no mentir) para hacerme escuchar...
¡que placer!...  

Esa noche apenas pude dormir pensando en todo lo que podría aportar a más gente en mi misma situación o similar... para mí era una válvula de escape hacia la libertad, una llave a la esperanza... una puerta abierta para sentir menos mi soledad, me preguntaba una y otra vez... si habrían llegado mis mensajes encubiertos a alguien más, (estoy segura de que así fue) hay mucha necesidad de que nos comuniquemos unos con otros dentro y fuera de la red, pero, que pocas veces lo expresamos, ¿verdad? estaba divagando mientras seguía el martilleo de aquella palabra dentro de mis oidos ¡Momentos… momentos!… esas ocho letras surcaban mi cabeza sin darme un solo respiro intenté rebuscar entre mis recuerdos, y un desasosiego iba cubriéndome de autentico pánico, mi imaginación era sólo una masa oscura, viscosa que cubría mi cerebro sin  dejarme  ver ni una rendija de luz.
 
¿Por qué a veces mi mente es capaz de borrar todo
 y en su lugar dejar sólo una laguna de incertidumbre?
¿por qué tengo tan pocos momentos en los cajones de mi  subconsciente?
¿por qué mi cabecita a decidido olvidar sin pedirme permiso?

!Sólo se me ocurre una respuesta !
Quizás piense que es la mejor manera de ocultar todo aquello que me pueda causar dolor (que error hacerlo sin haberlo superado).

Pero... una vez más mi inconformismo comenzó a agobiarme, tenía que recordar para saber cuántos capítulos habían ido pasándome, ¿cuántos momentos habré perdido? y lo más doloroso ¿cuántos podré recuperar?... intenté tranquilizarme y poco a poco fueron surgiendo indicios… ¿mi niñez?... !Dios mio, apenas nada! ¿Adolescencia?... sólo alguna cara, algún nombre... algún amor fugaz... ¿dónde están todos esos años tan importantes? ojalá consiga recuperarlos. Mi matrimonio?…de esto recuerdo algo más, sobre todo lo que tiene que ver con mis hijos, lo demás es lo que aún me oprime cuando intento sacarlo fuera, porque los últimos momentos, los más dificiles son los que aún permanecen mas vivos... ¿dónde quedó el amor y todas aquellas cosas que prometimos aquel día y para toda la vida? (otro momento).

Que desesperación
... toda una existencia y apenas puedo acumular un puñado de vivencías, tengo que intentar recobrar todo lo que he perdido, aunque no sé si todo lo que irá apareciendo será fácil de asimilar pero es la única manera de enfrentar mis miedos para poder superarlos y dejarlos atrás para esta vez guardarlos en un sitio bajo un caparazón de donde no puedan salir ni puedan marcarme más, porque seré yo quien haya decidido olvidarlos.

Ya veis la trascendencia que mi amigo y aquél archivo tuvieron en mí... Alguien desde muy lejos y sin saberlo (en una presentación que a veces va a la papelera) me había inyectado el coraje que necesitaba para dejar de subsistir y para comenzar a creer que estaba viva. ¿Puede haber algo más hermoso que la amistad para desencadenar todo lo que me liberó?...
( Sinceramente creo qué no).

¿Cuántas almas habré conseguido tocar sin rozar con aquella hazaña?

(
Porque nunca moriras en mi J.A.)

LOREA