ESA PASIÓN...

Despierto con la mañana...
Mi piel húmeda, mojada...
Mi boca ansiosa de sabores...
Mi cuerpo sediento de emociones...
Mis manos ávidas de sensaciones...

Todo mi ser exhala un suave aroma,
Que reconozco, que me emborracha,
Que me seduce, que me embrolla,
Que me domina, que me arrolla.

Pasión... así se llama,
Ese goce que sobre mí cabalga
Con fuerza desenfrenada...
¿Por qué de esta manera me llama,
Cada amanecer, al despuntar el alba?

¿Por qué me somete mansamente...
Y me perturba con conducta salvaje...?
¿Por qué me devora ávidamente,
Ese apetito feroz que me compromete...?

Pasión… así la nombran,
Indecible señal que a mí se asoma,
Que me embiste, que me acomete,
Que anula mi voluntad, que la somete
Que oscila sobre mí cual cometa,
En un cielo azul violeta.

Y es con ella que mi cuerpo vibra,
Como cuerda de lira.
Y con ella, sí, sólo con ella,
Mi sensualidad se muestra...
Mi cuerpo de mujer despierta...
Mi piel de aromas se llena...
Se impregna de hierbabuena...
De jazmines y azucenas...

Y es con ella, sólo con ella...
Con esa pasión desbocada,
Que renazco cada madrugada.
Que pierdo la cordura,
Cuando mi sueño se vuelve locura.
Y es esa violencia... esa pasión...
La que me transforma,
La que me enamora.

Entorno mis ojos...
Acaricio mi cara...
Despliego las sábanas...
Abrazo la almohada...
Mi piel se caldea,
Como enardecida fogata...
La lluvia golpea la ventana...
Sigilosa se acerca a mi cama...
Me rocía con su manto de agua...
Mitigando esas llamaradas,
Que me queman, que me abrasan,
Cuando me besas cada madrugada.

(Lorea)