A VECES... SÓLO A VECES

A veces…sólo a veces…
Su cuerpo se vuelve enredadera
Y trepa suavemente por los pétalos
De mi piel, flor marchita,
Y siento su cálida savia
Dando vida a mi vida.

 A veces… sólo a veces…
Me deslizo hasta su playa
Buscando calmar mí sed
En su boca llena de gotas de agua.

A veces... sólo a veces...
Llevo hasta su orilla mi barca…
Sedienta de amor sin palabras
Y oculta por la resaca y las olas
Me emborracho de él, de su piel,
De su sabor a algas y caracolas.

A veces…sólo a veces…
En silencio, grito su nombre…
Y me refugio en sus brazos…
Para volver a sentir la vida…
Esa vida que hoy me mata,
La misma que sin él agoniza.

A veces… sólo a veces…
Hasta mí llega el eco de sus palabras,
Y me giro, y le busco…
Nadie… sólo eco… sólo murmullo
Que simulan una y mil veces
La manera en que me llama.

A veces… sólo a veces…
Le busco donde sólo él existe,
Donde nunca llegó nadie,
Y siento como una palabra callada
Grita en silencio, clama tu alma.

Pero a veces…sólo a veces
Para qué mentir, a veces no, siempre,
Cada minuto, cada segundo… tantas veces
Le espero cubierta de aromas frescos,
De flores húmedas, de prados verdes,
De sabor a mar, de olor a incienso
Para perderme en el brillo de sus ojos,
Y con un tímido beso,
Regalarle un te quiero

(Lorea)